Mi cambio de hábitos
Mi cambio de hábitos
Soy una chica de 20 años que, ha encontrado a través de la cocina y de la vida saludable una vía de escape a todos los problemas que alguien de mi edad puede tener. En primer lugar me gustaría matizar que no soy ninguna profesional, solo os voy a contar mi experiencia personal, por si alguna persona se puede ver beneficiada.
Para mi, mis platos, mi tiempo cocinando, en el gimnasio, en el supermercado, etc. son una forma de expresarme, de mostrarme tal y como soy. Cuando cocino o hago ejercicio soy capaz de desconectar con mi día a día.
Pero yo, todo esto lo he descubierto hace poco, aproximadamente hace dos años, cuando estaba en 1º de carrera. Antes se puede decir que no cocinaba prácticamente, y la vida del gimnasio no la llevaba muy en serio, he hecho un cambio de hábitos radical, ¿cómo lo he hecho? Ahora os lo cuento.
¿Cómo he cambiado de hábitos?
Lo cierto es que fue a raíz de seguir a Carlos Ríos en instagram, pero también fue a través de un viaje por Europa. Durante ese viaje me vi rodeada de gente que comía verdura, y yo, que entonces era una persona insegura, que solo quería encajar en el grupo no podía no comer algo parecido, así que lo que hice fue pedir los platos vegetarianos que había durante las dos semanas que duró el viaje.
Una vez finalizó la aventura europea volví a España, y entre las redes sociales, y con ayuda de mi madre (que estaba más que sorprendida, pues yo antes odiaba y repelía cualquier tipo de verdura) comencé a investigar un poco y a preocuparme por lo que estaba comiendo, intentando introducir más verduras, frutas... en definitiva, añadir comida real a mis comidas (valga la redundancia).
Por otro lado, con el fin del verano y el comienzo del nuevo curso universitario, también empezó una nueva vida en el gimnasio, dejé a un lado las clases colectivas de zumba, bike, etc. y las cambié por las que ahora son mis mejores amigas: las pesas. Ahora mis entrenos se basan en mover kilos, en sufrir, pero ese sufrimiento tarda poco en transformarse en endorfinas y euforia, no hay nada más satisfactorio para mi que ver que voy progresando en los kilos que voy moviendo.
Con la unión de la mejor dieta y el entrenamiento, en estos dos años de cambio de hábitos he pasado de los 82 kg de peso a los 52. Sin sufrimiento, sin restricciones, sin ningún tipo de dieta pautada y sin un objetivo físico concreto, sin forzar ni a mi cuerpo ni a mi mente. Es mas he descubierto un nuevo mundo, y las que son las dos pasiones de mi vida, pues, cuando acabe el grado en Maestro de Educación Primaria, voy a estudiar Nutrición humana y dietética, asimismo, voy a hacer un master en nutrición deportiva, pero ese es otro tema.
ANTES:
DESPUÉS:
En resumen, el cambio de hábitos lo he conseguido a partir de: tener el apoyo de mi madre, (a quien también le interesaba hacer este cambio), seguir a las personas correctas en las redes sociales, para asegurarme el recibir una buena información y a investigar, investigar en la cocina, en el supermercado, en el gimnasio, en internet...
A continuación os voy a poner los diferentes "tips" que me han ayudado a iniciarme en este estilo de vida saludable:
TIPS:
1. Buscar un apoyo cercano.
Tener apoyos es algo que nos va a ayudar a no dejar nuestra nueva forma de vida, al fin y al cabo, también estás ayudando a esa persona o personas a mejorar tanto su salud física como mental. Tener un apoyo dentro de casa va a hacer posible el tener al alcance mejores productos en la nevera, pues si convivimos con personas cuyo estilo de vida no es de todo saludable, tendremos más cerca de nosotros diferentes tentaciones que pueden hacernos caer de forma demasiado recurrente.
Ya lo he comentado antes, en mi caso fue mi madre, y cuando me fui a la universidad, el vivir con una persona que compartía mis mismos gustos y aficiones, pudiendo así cocinar juntas e ir al gimnasio a la misma hora, obligándonos de alguna forma, la una a la otra a no fallar.
Recomiendo siempre el estudiar, leer e informarnos sobre el nuevo mundo en el que nos estamos introduciendo. Buscad apuntes, tfgs, investigaciones, documentales... todo ello que esté refutado académicamente, pues si nosotros aprendemos, de forma correcta los conceptos básicos, como son por ejemplo: qué es una proteína, un carbohidrato, una grasa... podremos ser capaces de compaginar y hacer menús acordes a nuestras necesidades.
Sin embargo, con esto os quiero invitar a leer el punto 7, donde se recoge una idea bastante fundamental para no cometer errores en nuestro cambio de hábitos, que puedan repercutir negativamente en nuestra salud.
En mi caso, yo conseguí apuntes de nutrición de una estudiante de dicha carrera, además, me he leído gran cantidad de libros, como por ejemplo mis recomendaciones para leer son: "Come comida real", "Alimenta tu salud con comida real" o "Mi dieta cojea".
Con esto os quiero invitar a buscar información sobre el tema en el que queráis hacer cambios, leer, estudiar, aprender. Nunca paréis de cambiar los platos, los entrenos, de buscar nuevos estímulos, así evitaréis la monotonía y el aburrimiento, que son dos aspectos que suelen ser los causantes del abandono de la vida saludable.
Al fin y al cabo de lo que se trata es de ser capaces de mantener estas nuevas costumbres durante mucho tiempo, a poder ser, toda la vida, pues así nos aseguramos tener salud y, con ello, (al menos en mi caso), más energía y ganas de vivir.
Rara vez en mi día a día repito mis platos, salvo mis "básicos", como puede ser una ensalada, pero lo cierto es que no hago, nunca ensaladas iguales, siempre intento innovar, para descubrir nuevos sabores y siempre tener estímulos nuevos. Lo podréis ver en el apartado de menús, pues voy a ir añadiendo mis planificaciones semanales, además de en mi instagram (podéis acceder pinchando en el enlace): @ness_994, aquí publico fotos de mis comidas de forma casi diaria, y puedo tener más interacción con todo el mundo, así que ¡te animo a que te pases!
4. No frustrarse ni esperar ser perfecto/a siempre.
Con esto me refiero a que no podemos restringirnos, si que debemos evitar ciertos alimentos de forma más frecuente, como por ejemplo los productos ultraprocesados, ultrazucarados... tenemos que ser conscientes de que lo que hacemos la mayor parte del tiempo es lo que prevalece, porque un día de verano tomes un helado, vayas a un cumpleaños y tomes tarta, un sábado vayas a cenar fuera con tus amistades una hamburguesa, etc. no vas a estropear tus avances, ni tus hábitos. Con esto evitaremos caer en la ansiedad, y con ello el querer "saltarnos la dieta"
Lo que sí que es cierto, es que siempre, dentro del contexto social (comidas fuera, o ir a una terraza) tenemos la posibilidad de realizar mejores y peores opciones, mi consejo personal es que siempre que se pueda intentes hacer las mejores elecciones que haya a tú alcance.
5. Vete poco a poco.
El intentar hacer cambios radicales no suele ser lo mejor, pues nuestro cuerpo puede "cansarse" antes, al fin y al cabo estamos añadiendo, en un primer momento, un nuevo estrés, puesto que el tener que controlar o fijarnos más en lo que comemos o el deporte que hacemos es novedoso y no estamos acostumbrados. Vete poco a poco, no tienes prisa, lo que nos interesa es poder mantener estos hábitos la mayor parte del tiempo, durante el máximo tiempo.
En lo relativo al ejercicio, por ejemplo, no puedes intentar levantar 30 kilos el primer día de gimnasio, porque al verte incapaz te vas a frustrar y, además, al día siguiente no vas a ser capaz de moverte por las agujetas, es mejor empezar suave, e ir viendo la mejora poco a poco.
Por otro lado, en lo que se refiere a la dieta, un ejemplo es la reducción del azúcar, no podemos pretender dejar de tomar azúcar de un día para otro, sino que es mejor ir poco a poco, comenzar por sustituirlo por edulcorantes, luego por canela y para finalizar no añadir nada. En la dieta es muy importante la progresión, porque si lo hacemos de forma muy radical puede crearnos ansiedad, aspecto muy negativo que nos va a hacer sentirnos incómodos, y por tanto, no veremos lo positivo que tiene el cambio de hábitos.
6. No tener en cuenta las opiniones ajenas.
Seguramente, la gente te cuestione, te haga preguntas sobre por qué has dejado de hacer cosas que antes hacías (en mi caso he dejado de beber alcohol, y se me cuestionaba), por qué has empezado a hacer cosas diferentes.
Mi mejor consejo ante esto es: se fiel a tus creencias y opiniones, que no te importe lo que los demás opinen de tus acciones, pues tú sabes que lo que estás haciendo ahora es para tu propio bien. Es más, lo más probable es que alguna persona se acabe uniendo a ti o te pida consejos o recetas de vez en cuando.
Trata no tener en cuenta las opiniones ajenas, porque no te aportan nada, solo te harán sentirte mal contigo mismo/a, así que haz oídos sordos y continua con tu estilo de vida sin importarte que digan lo que sea.
7. Planifícate.
Una buena planificación te hará mucho más sencillo llevar un estilo de vida saludable, porque tener planificados los días de entrenamiento apartará el sentimiento de pereza, pues estás mentalizado de que "el miércoles toca entrenar" y te puedes incluso hasta automotivar; un menú semanal te ayudará a la hora de saber lo que vas a necesitar, facilitando el hacer la lista de la compra, esto, además, tiene el plus de que nos hace ahorrar, porque sabes que lo que hay en la lista de la compra es lo que necesitas, ni más ni menos, entonces te adaptas a esa lista, evitando picar una vez vayas al supermercado. Por otro lado, planificando la semana, puedes adecuarlo a tus requerimientos personales de proteínas, hidratos, grasas... haciendo más fácil el ajuste de estos macronutrientes, asegurando así la no carencia de ninguno de ellos en nuestra dieta.
En mi caso, yo realizo un menú semanal todos los domingos, para así el lunes poder ir a hacer la compra de la semana, adecuándome a los platos que voy a hacer, para ello busco inspiración en las diferentes redes sociales, así como en el recetario de mi madre, de mis abuelas...
8. Haz tú la compra y la comida.
Aquí quiero destacar el mensaje de "si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo". Si eres tú la persona que acude a la compra te aseguras de que lo que vaya a entrar en casa es lo que tú quieres y lo que necesitas para toda la semana, en función del menú semanal, pudiendo evitar así comprar productos que no sean ni necesarios, ni apropiados para tu cambio de estilo de vida.
Por otro lado, te recomiendo que cocines, porque, a parte de asegurarte de que los ingredientes son adecuados a tu estilo de vida saludable, puedes jugar con diferentes combinaciones, aquí es donde entra en juego la innovación de la que hablábamos antes. Además, puedes incluso descubrir (como me pasó a mi) un nuevo hobby, la cocina es un lugar de prueba y de disfrute.
Por otro lado, si cocinas para bastantes personas, y ellas te corresponden con buenas palabras, vas a sentirte útil y realizado, reforzando el seguir cocinando y con esta nueva forma de nutrirte. Con mi experiencia, también puedo decir que, desde que cocino yo, me gusta más comer las preparaciones, en definitiva, disfruto más de la comida.
9. Aprende a escuchar a tú cuerpo.
Esto puede parecer sencillo, pero no lo es. Has de aprender a escucharte, y ver qué es lo que tu cuerpo te está pidiendo y qué es lo que necesita.
¿Cómo se hace esto? No hay un método exacto para hacer esto, pero os puedo decir que es simplemente intentar ser consciente de lo que estás comiendo y las sensaciones que vas teniendo. Con esto vas a aprender qué comidas te sientan bien, qué cantidades son las que necesitas, vas a aprender a distinguir el hambre emocional, del hambre real...
Además, debes tener en cuenta que lo que cada una persona come no es lo mismo que lo que puedes necesitar tú, es decir, mis cantidades de las recetas son las adecuadas para mi y mi ritmo de vida, no por eso van a ser las adecuadas para ti, con esto a lo que voy es a que cada persona tiene sus requerimientos, y no podéis fiaros de mis cantidades, porque a lo mejor necesitáis más o menos, lo que yo muestro es una orientación.
En el apartado del recetario, me gustaría que os quedaseis con la esencia de la receta, no con las cantidades que yo uso.
10. En caso de alguna duda: consulta a un profesional actualizado.
Si tienes dudas, si te ves estancado/a, si no sabes por donde empezar... mi recomendación es que acudas a un profesional, tanto en el mundo del deporte como de la nutrición, eso sí, asegúrate de que la persona esté actualizada y no te prohíba alimentos ni te haga dietas muy restrictivas o entrenamientos demasiado exigentes, pues esto te puede frustrar y animarte a abandonar tu iniciación en el mundo saludable.
En mi caso, actualmente, debido a que tengo un objetivo más específico (subida de peso, podéis ver por qué tengo este objetivo en el apartado de "Biografía") he comenzado a acudir a la nutricionista de mi madre, de forma bastante esporádica, pues así me aseguro un seguimiento, aunque sea de forma ocasional. Por otro lado, para mi esta persona fue un apoyo psicológico y emocional, que me ha ayudado a superar los momentos más difíciles dentro de mi evolución en este mundo, además, con ella he podido refutar que mi conocimientos son los correctos y sumar una mayor cantidad de saberes en este campo.
No te dejes aconsejar por el influencer de moda, de nuevo, investiga, contrasta la información y no te fíes de personas que dicen que vas a conseguir un cambio radical en 15 días, los cambios físicos, y la construcción de buenos hábitos llevan tiempo, no busques algo rápido y perecedero, busca algo efectivo y que dure.
En resumen, queremos salud, y la salud requiere de: no estar estresados (esto lo conseguiremos evitando las frustraciones y la ansiedad), de descansar, de mover el culo y de comer bien, no hay más ciencia, ni fórmulas mágica









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